La muerte de un médico residente, presuntamente vinculada a una sobredosis de anestesia a base de propofol y fentanillo, abrió una investigación judicial que ya derivó en medidas internas dentro del Hospital Italiano de Buenos Aires. El caso no solo generó conmoción en el ámbito sanitario, sino que también dejó al descubierto posibles irregularidades en el manejo de estos fármacos de alto riesgo.
El propio Hospital Italiano confirmó que inició actuaciones formales luego de detectar una situación irregular. “El hecho fue comunicado de inmediato a la Dirección del Hospital y se realizó la correspondiente denuncia ante las autoridades competentes”, indicó la institución en un comunicado oficial difundido en las últimas horas.
Según trascendió, la causa tomó impulso a partir del hallazgo de sustancias en el domicilio del profesional fallecido. La trazabilidad de los medicamentos permitió determinar que tanto el propofol como el fentanillo provenían de esa institución médica, lo que encendió las alarmas sobre un posible circuito de desvío de anestesia fuera del ámbito clínico.
Ante este escenario, el centro de salud aseguró que se encuentra colaborando con la Justicia. “Se puso a disposición de la Justicia para colaborar plenamente con la investigación en curso”, señalaron desde el Hospital Italiano, mientras avanza el expediente que busca establecer responsabilidades.
En paralelo, las autoridades adoptaron medidas preventivas respecto del personal involucrado. “Se adoptaron las medidas institucionales correspondientes y se aplicaron los procedimientos previstos mientras avanza la investigación”, detallaron, y aclararon que “ninguna de ellas se encuentra desempeñando funciones en el Hospital”.
Además, según informó Ambito.com, se puso en marcha una revisión integral de los protocolos internos vinculados al control de estupefacientes. “Se inició una revisión del circuito de control y seguridad de la gestión de estupefacientes, con el objetivo de reforzar los mecanismos de supervisión y prevenir situaciones de esta naturaleza”, precisaron.
En el ámbito médico, el caso derivó en distintas hipótesis que ahora son analizadas por los investigadores. Una de ellas apunta a la existencia de prácticas informales conocidas como “viajes controlados”, en las que se administraban dosis de anestesia, como propofol y fentanillo, con fines recreativos, bajo la supervisión de terceros capacitados para intervenir ante eventuales complicaciones.
Otra versión menciona la posible organización de encuentros privados en los que se consumían estas sustancias fuera del ámbito hospitalario, incluso mediante la coordinación en grupos cerrados de mensajería.
Más allá de estas líneas de investigación, el episodio expone una problemática estructural: el acceso y control de medicamentos sensibles dentro del sistema de salud. La posibilidad de que drogas como el propofol o el fentanillo hayan sido sustraídas del Hospital Italiano sin una trazabilidad eficaz plantea serios interrogantes sobre los mecanismos de fiscalización vigentes.